CARTA DE LA DROGA: "Al que me consume" - AARIF
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CARTA DE LA DROGA: «Al que me consume»

La Carta de la Droga es un testimonio crudo que disecciona la realidad de la adicción sin filtros. En AARIF , la verdad no es negociable. No estamos aquí para dar palmaditas en la espalda ni para repetir frases vacías. Estamos aquí porque sabemos que la adicción es una guerra, y en una guerra, lo primero que se necesita es conocer al enemigo.

La siguiente reflexión no es apta para quienes prefieren seguir engañándose. Es para cualquier persona que esté lista para mirar al monstruo a los ojos y recuperar su vida.

La Carta: El mensaje de «La Droga»

Hola…
Soy yo. Tu “amigo”, tu “escape”, tu “compañía” en las noches largas. Soy la droga.

Al principio te hice sentir poderoso. Te di energía, te quité el hambre, te hice reír, bailar, hablar sin parar. Te sentiste invencible, ¿te acuerdas? Pero fue mentira. Siempre fue mentira.

Yo vine para destruirte.

Quiero decirte lo que no te dije el primer día que me probaste:

  • Voy a acabar con tu cuerpo. Te voy a dejar sin dientes, sin sueño, sin piel sana. Tus manos van a temblar, tu corazón se va a agotar. Tu cerebro se va a quemar lentamente. Y el día que intentes dejarme… te voy a hacer sufrir tanto que vas a pensar en morir.
  • Voy a romper tu mente. Te haré ver cosas que no existen, sospechar de todos, incluso de tu madre. Te llenaré de paranoia, de voces en tu cabeza. Te voy a volver loco. Y nadie va a confiar en ti.
  • Voy a matar tus emociones. Ya no vas a reír de verdad. No vas a llorar, ni amar, ni sentir. Vas a ser un cuerpo vacío, caminando como un zombi, desconectado de todo.
  • Voy a destruir a tu familia. Tus padres se van a rendir. Tus hijos te van a temer. Tu pareja te va a odiar. Tus hermanos van a alejarse. Y cuando estés solo, tirado, sin nadie… ahí estaré yo. Porque soy lo único que te va a quedar.

 

Te voy a llevar a la calle, al hospital psiquiátrico, a la cárcel… o a una tumba sin nombre.

Y si no te mato a ti primero, voy a hacer que le hagas daño a los que más amas. Sí. Vas a robarles, golpearles, gritarles. Incluso podrías matarlos, en uno de esos ataques de psicosis que tanto te niegas a aceptar.

Y lo más fuerte es que, aun así, me vas a buscar. Vas a suplicarme más. Y yo… voy a seguir matándote… despacio.

Pero tienes una opción. Puedes dejarme hoy. Puedes buscar ayuda. Puedes vivir. Porque si tú me dejas, yo desaparezco. Pero si me sigues eligiendo… yo mismo te llevaré a tu final.


Con frialdad, La Droga.

El origen de este mensaje: Un legado de vida

La Carta de la Droga no es un simple texto de apoyo; es un testimonio de resistencia. Este escrito llegó a nuestras manos gracias a Julián, un compañero en recuperación que, a sus 80 años, ha sido el guardián de estas palabras.

Julián, que conoce de primera mano la dureza de la ludopatía, comprendió que el mensaje de esta carta trasciende a la sustancia. Él sabe mejor que nadie que, ya sea a través de un juego o de una droga, el proceso de engaño y destrucción es el mismo: te promete libertad y te acaba encarcelando.

En AARIF, recibimos este texto como un relevo generacional. Julián representa la resistencia y la sabiduría de quien ha caminado el proceso y sabe identificar los engaños de la sustancia. Al darle voz y transformarlo en esta campaña, buscamos que su experiencia y su generosidad al compartir este legado sirvan de guía para quienes hoy están empezando a perderse en el laberinto del consumo. Es un puente tendido entre quienes ya conocen el camino y quienes necesitan encontrar la salida.

Entendiendo la diferencia: Abstinencia vs. Recuperación

A menudo escuchamos términos como rehabilitación o abstinencia, pero en este análisis de la Carta de la Droga, es vital entender hacia dónde caminamos para no perdernos en el camino.

  • La Abstinencia: Es el estado físico de no consumir. Es un paso necesario, pero es solo el principio. Estar en abstinencia es como tener un vehículo parado: no avanza hacia el desastre, pero tampoco se mueve hacia su destino de bienestar.
  • La Rehabilitación: Suele enfocarse en la parte médica y técnica; es el proceso de «reparar» lo que se rompió para que la persona vuelva a funcionar en la sociedad.
  • La Recuperación: El pilar de nuestra filosofía. Siguiendo el modelo biopsicosocial, entendemos que la adicción es una enfermedad crónica, pero la persona puede y debe recuperar su vida plena.

Estar en Recuperación significa que, aunque la enfermedad esté ahí, tú has recuperado tu identidad, tus afectos y, sobre todo, tu libertad. No se trata de vivir bajo el control del miedo a la recaída, sino de construir una vida tan satisfactoria que la droga deje de tener sentido. La recuperación es un estilo de vida activo que dignifica a la persona por encima de su etiqueta de «enfermo».

¿Por qué la Carta de la Droga es tan efectiva?

La efectividad de este mensaje reside en su capacidad para romper la negación, que es el principal síntoma de la enfermedad. La adicción te hace creer que tienes el control mientras te lo quita todo. Al leer estas palabras, el velo cae.

En AARIF trabajamos con esta realidad cruda porque es la única forma de ganarle la partida a la «frialdad» de la sustancia. Aquí no solo buscamos que dejes de consumir; buscamos que vuelvas a ser tú.

Preguntas frecuentes sobre el proceso de cambio

Para quienes leen estas líneas y sienten el peso de la realidad, surgen dudas lógicas que debemos abordar con honestidad:

  • ¿Si la enfermedad es para siempre, nunca seré libre? La libertad no es la ausencia de la enfermedad, sino la capacidad de elegir tu vida a pesar de ella. La recuperación es esa libertad ganada a pulso.
  • ¿Por qué el mensaje de AARIF es tan duro? Porque la adicción se alimenta de mentiras piadosas. Solo mirando de frente la destrucción que causa en el cuerpo, la mente y la familia, podemos activar el instinto de supervivencia.
  • ¿Cómo puedo empezar? El primer paso es admitir que la «compañía» de la que habla la carta se ha convertido en tu carcelero. El segundo es pedir ayuda profesional y grupal.

 

Conclusión: La decisión es tuya

La adicción te quita todo… menos la oportunidad de luchar. Como decimos en AARIF: «No vamos a hacerlo por ti». El que da el paso eres tú, el que pelea eres tú y el que se salva eres tú.

Pero no tienes que hacerlo solo. Estamos aquí para recordarte que, si tú la dejas, ella desaparece.

Bienvenido a AARIF. Bienvenido a la realidad. Bienvenido a tu nueva vida.